Boletín electrónico nº 5
Octubre // 2011

     
 
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La Crisis con optimismo

En los tiempos de crisis que vivimos actualmente, parece que no podemos hacer nada para mejorar lo inmejorable, que tenemos que esperar a que amaine la tormenta. Pero mientras las ventas se reducen, el crédito se cierra, la liquidez escasea y otras muchas más circunstancias negativas se suceden, aún podemos aprovechar esta “mala racha” para buscar estrategias con cierto optimismo.

Las crisis económicas son las mejores oportunidades para redefinir la infraestructura de las empresas, reorganizar los recursos, cambiar la filosofía, rediseñar estrategias, todo a fin de optimizar la eficiencia de la empresa.

Dada la situación actual, las empresas ven como algo imprescindible y urgente reducir costes, siendo la manera más sencilla la de despido de personal, o la reducción de proveedores. Pero esta estrategia puede volverse en contra de la propia empresa, puesto que produce una caída de calidad del producto o servicio cuando en realidad, lo que busca el cliente actualmente es un producto de mayor calidad a mejor precio. Por lo que, una estrategia diseñada para buscar la rentabilidad de nuestras ventas, puede hacer que éstas caigan estrepitosamente, y lo que es peor, la pérdida de clientes importantes.

En principio hay dos elementos básicos y lógicos sobre los que actuar: incrementar ingresos y reducir gastos.

Para el segundo de los elementos, podemos encontrar muchos aspectos sobre los que economizar y optimizar recursos; para encontrar los que se adaptan mejor a nuestra empresa, es fundamental usar la herramienta del análisis y reorganización de la producción. Los factores más importantes sobre los que se puede actuar para reducir costes se detallan a continuación:

  1. La mejora de la calidad.
    A mayor nivel de calidad del producto o servicio mayor satisfacción, mayor fidelidad, mayores ventas y mayor posibilidad de incrementar el precio.

    Es mucho más costoso conseguir nuevos clientes que conservarlos.

  2. La mejora de la productividad.
    Una mayor productividad se consigue produciendo más a un mismo costo.
    Es posible aumentar la productividad y a la vez mejorar la calidad, sustituyendo tareas repetitivas por sistemas informáticos que lo puedan realizar en menos tiempo.

  3. Intensificar el uso de nuevas tecnologías.
    Se puede ahorrar mucho dinero invirtiendo en las nuevas tecnologías, por ejemplo la sustitución de la telefonía tradicional por servicio VoIP o teléfono a través de internet, que pueden reducir la factura de este gasto en más de un 50%.
    El uso de videoconferencias permite el ahorro en viajes, dietas y demás…

  4. Optimización de los tiempos de trabajo.
    A este punto hay que dedicarle alguna línea más, pues no siempre se le presta la suficiente atención que debería.
    La pérdida de tiempo está causada por hábitos y mentalidad obsoleta, que sin embargo seguimos utilizando, pues se ha fijado en la mente del empresario sobre todo, un patrón de trabajo muy rígido. Casi siempre es posible hacer una misma tarea de otra forma obteniendo un buen resultado.
    La clave de la optimización del tiempo es la planificación de nuestra agenda, asignar a cada tarea un tiempo y ceñirnos a él cuanto sea posible, si no, podemos caer en la Ley de Parkinson: “Se tarda tanto en terminar un trabajo como tiempo se tenga para ello”. ¡Y cuánta razón tiene!, ¿En cuántas empresas se invierten más de diez horas diarias para realizar tareas que se podrían hacer en seis?

    No por permanecer más horas en el puesto de trabajo se es más productivo.

  5. Reducción del catálogo de productos.
    Analizar la cartera de productos, y eliminar aquellos que no sean rentables, potenciar los productos estrella.
    Revisar el nivel de stock mínimo por producto y adaptarlo a las posibles nuevas circunstancias.

  6. Optimizar las líneas de producción y reducción de tiempos muertos de máquinas y empleados.
    Es fundamental estudiar y rediseñar, si hiciera falta, las líneas de producción reduciendo pasos o esperas innecesarias que deriven en tiempos muertos. Éstos, pueden dar lugar a posibles defectos en el producto, incumplimiento en los plazos de entrega, disminución de la calidad, reparaciones de la línea, etc.

  7. Usar la imaginación.
    Enviar la factura junto con el producto, con el fin de reducir plazos innecesarios, o sugerir descuentos a clientes que paguen las facturas de forma inmediata.

    Reducción del consumo de energía eléctrica con pequeños gestos insignificantes, como realizando horarios intensivos o continuados, gestionando los aparatos de aire de manera individualizada, etc.

Lo que queda de manifiesto es que hay infinidad de medidas para poder reducir costes o reinventar la empresa, que la implicación de los trabajadores es vital en ese proceso, y que con optimismo se encuentran mejores ideas que con el ánimo que envuelve la economía actual.



Para más información contactar con Mª del Mar Masiá Oliver jefe de equipo de ACR Aditors en m.masia@grupoacr.com

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